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“El morbo con las lesbianas es ridículo”

Mónica Antonópulos encarna a una abogada homosexual en la tira "El elegido" de Telefé y desmitifica las fantasías masculinas. Sus elecciones profesionales y estéticas y la necesidad de aprender a decir "No". 



La morocha pulposa y atractiva que salió del interior de un burro de utilería en una publicidad era una versión completamente diferente a la distinguida mujer en la que se convirtió hoy la actriz Mónica Antonópulos. Es que algunas cosas cambiaron en su vida. No todas. Encabezando la lista de lo que sigue intacto, están los suspiros masculinos que genera. Pero, a partir de que comenzó a darle vida a "Greta", su personaje en "El elegido", la tira estrella de Telefé, también se sumaron los femeninos. En la ficción, ella es una abogada ambiciosa e inquebrantable que taconea cuando camina y no tiene ningún problema en jugar fuerte en competencia de igual a igual con los hombres. Sin embargo, esa fortaleza se deshace cuando su novia, "Gigi", interpretada por Paula Kohan, deja al descubierto su lado vulnerable y dulce. "Estoy disfrutando mucho esto, pero no desde un primer momento", reconoce la actriz que se exigió al máximo para poder lograr un personaje creíble y que no esté exclusivamente al servicio de la fantasía más común de macho heterosexual: ver a dos chicas teniendo sexo.

¿Cómo hace para mostrar una imagen sexy en la ficción con un personaje gay, y aun así no alimentar el morbo heterosexual?

–Creo que el morbo de esa fantasía con lesbianas es ridículo, es un mito. ¿Por qué ellos piensan que dos mujeres que están juntas le van a dar alguna posibilidad? Si tienen ganas te la darán, sino te quedás afuera pintado al óleo. Creo que la fantasía corre por cuenta del espectador, muchachos. De hecho, el primer beso con Paula Kohan fue muy tranquilo. Fue un pico después de una pelea, con mucho amor. Las escenas fueron conversadas porque quisimos no estimular ese morbo.

¿Cuál fue su primera reacción cuando le ofrecieron interpretar a "Greta"?

– Me empezó a agarrar en el cuerpo una felicidad increíble y quise firmar inmediatamente. Justo estaba la opción de hacer un protagónico en "Contra las cuerdas", pero no lo dudé ni por casualidad. La satisfacción que te genera poder tener un personaje que te brinde contradicciones, matices y un cambio a nivel estético no tiene comparación.

¿Qué cambios hizo sobre su actitud para convertirse en homosexual ante las cámaras?

–Para mí a veces se comete el error de interpretar a lesbianas muy masculinas. Pero lo que está buenísimo es que "Greta" ser súper femenina y tiene a la vez una energía que delata su comodidad en lo masculino en pequeñas cosas, como usar un reloj grande, su forma de hablar, la forma en que se enfrenta a los hombres, su ambición más fría y calculadora y su comportamiento con su pareja mujer.

¿El lesbianismo era un mundo desconocido por usted?

–No. Tengo muchísimas amigas lesbianas en pareja, otras tienen un hijo y otras se empezaron a casar. La idea de mi personaje no es resaltar la condición de gay. Por eso fue imprescindible contar con un buen libro y tener reuniones con los guionistas.

"Greta" compite de igual a igual con los hombres. ¿Usted puede hacer lo mismo en la vida real?

– No sé si me la banco tanto, no tengo idea. Voy a terapia y después te cuento (risas). Me la banco como cualquier chica. No voy a ir a tomar una cerveza sola en una barra, prefiero tomármela en mi casa. De pendeja laburé entrenando vendedores de casas de electrodomésticos, entonces estaba todo el tiempo en contacto con hombres. Me disfrazaba, porque tenía 21 años y me hacía pasar por alguien de 27. Y me lo creían.

¿Le costaba que no la vieran como un objeto de conquista?

– No. Nunca vivía situaciones incómodas, siempre generaba respeto, buena onda. No me gusta sentirme deseada, generar algo sexual… Y cuando lo siento me hago la boluda, lo pateó y trato de encararlo del lado del humor.


UNA ACTRIZ CON CORAJE. 
Como muchos de los flechazos que unieron a diferentes parejas en el mundo del espectáculo, el que juntó a Mónica con el actor Coraje Ábalos también se dio arriba de un escenario. Fue en Mar del Plata, cuando ambos formaban parte de la obra "Extraña pareja". Conviven, no piensan en casarse por principios, pero sí analizan tener hijos, aunque hoy los tiempos hacen que el foco esté puesto en otro lado: "A veces trabajar en tira te saca mucha energía y ahora los dos estamos trabajando (él está en "Un año para recordar"). Hablamos todo el tiempo de trabajo, intentamos que no, pero nos gusta, qué vamos a hacer", reconoce la actriz que desde hace un tiempo pegó un volantazo en su look y en su carrera. Se sacó las siliconas, se cortó el pelo y se abocó completamente a perseguir un lugar como actriz consagrada.

¿Qué significaron esos cambios?

–Los cambios estéticos en mi caso tuvieron que ver con cambios más internos. Dejé de poner la atención en lo estético y la puse en la aceptación. Me di cuenta de que esta profesión me gusta y que hay cosas que no quiero hacer. Cada vez elijo más esto y me doy cuenta de qué es lo más lindo que tengo.

¿Qué opinó su familia cuando les contó que la querían para interpretar a "Greta"?

–A mi viejo se lo conté antes que a mi mamá. Más allá de lo profesional, tengo muchas charlas con ellos, porque quiero que se vayan sacando dudas o prejuicios que puedan tener por su educación porque si yo el día de mañana tengo un hijo y es gay, quiero que cuente con sus abuelos libremente. Quiero ayudar a mis viejos a aceptar el cambio que está viviendo nuestra sociedad. Me parece interesante formar parte, sé que les cuesta verme, pero quiero ayudar a que rompan con esos prejuicios infundados que les inculcaron. La ficción muestra cosas que forman parte de la sociedad y hay que aceptarlas, cambiar y evolucionar.

Después de este personaje, ¿siente que cada nuevo personaje tendrá que representar un desafío para usted?

–Sé que tengo ganas de hacer teatro. Quiero ser dirigida por un buen director y tener buenos compañeros. No pasa por el lugar en el cartel y con llenar, sino con crecer como actor. A medida que vaya teniendo las posibilidades, también quiero aprender a decir que no.

Por Verónica Camaño.

Fuente: 7 DIAS 
Foto: Alejandro Kaminetzky. 

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