Habla Dave Grohl: "Soy el rockero más afortunado del mundo"

Antes de cerrar las dos fechas del Quilmes Rock, el líder de Foo Fighters habla de los sueños cumplidos y recuerda su tormentosa visita a Sudamérica con Nirvana.


La vida de Dave Grohl podría haber sido mucho más fácil, pero algo lo impulsa a hacer las cosas más difíciles. Hasta 1994, Grohl, que entonces tenía 25 años, era "sólo" el baterista de Nirvana, la banda más intensa y revolucionaria de la década. El 5 de abril de ese año, el suicidio de Cobain terminó abruptamente con Nirvana, y Grohl se halló de repente indefenso: sin su amigo, sin la banda que lo había rescatado de la oscuridad, sin energía para continuar con la música. Luego de hacer el duelo, volver a establecerse como baterista que acompañara a artistas famosos era la opción más fácil y natural. El camino más difícil (convertirse en el cantante y compositor principal de una banda nueva) era difícil que condujera al éxito. Naturalmente, Grohl eligió la ruta más incierta.

"¿Qué estoy tratando de demostrar? ¿Qué estoy haciendo? ¡No puedo evitarlo!", cuestiona Grohl su tendencia a ser adicto al trabajo, pero es claro que su obsesión ha pagado sus dividendos. Hoy, a los 43 años, está más arriba que nunca. Wasting Light (2011), su octavo disco de estudio con los Foo Fighters, lidera los rankings en todo el mundo, ha recibido premios de la industria (cinco Grammys) y ha ayudado a establecer a Grohl como el último abanderado del rock & roll.

En los Grammy de 2012, Paul McCartney, Bruce Springsteen y Joe Walsh (The Eagles) encabezaron una zapada histórica. Todos pudieron darse cuenta de que quien más cómodo estaba sobre el escenario, a pesar de ser el menor, era el baterista: Dave Grohl. Como músico invitado es muy codiciado, y ha hecho apariciones especiales en más discos y giras que casi cualquiera, y se nota. Ha tocado con la mayoría de sus héroes: Lemmy Kilmister (Motörhead), Tony Iommi (Black Sabbath), Brian May (Queen), John Paul Jones (Led Zeppelin) y, hace poco, McCartney, por mencionar sólo a algunos. Amén de sus proyectos paralelos, los Foo Fighters son siempre la prioridad número uno de Grohl. Al ser el líder de la banda (que empezó como un proyecto individual, en el que él grababa todos los instrumentos), se encuentra en posición privilegiada para defender causas conceptuales y decir lo que piensa sin preocuparse por las consecuencias. Cuando ganó el Grammy en la categoría "Disco de rock del año", Grohl expresó lo que muchos han sentido por años: el desprecio por lo electrónico y la falta del factor humano en la música actual. Sus palabras también suscitaron controversia: esa misma noche, los Foo habían tocado con el DJ Deadmau5, y la contradicción fue comidilla en la web. Unos días después, con el tono componedor que acostumbra, Grohl dio a conocer un comunicado que aquietaba las aguas: "Me gusta TODA la música", escribió. "No importa si es electrónica o acústica. El simple acto de crear música es un don que bendice a TODOS los seres humanos".

La turbulencia que llevó a los Foo Fighters de vuelta a las primeras planas llegó el 28 de febrero, cuando la banda anunció que se veía forzada a cancelar parte del tramo asiático de la gira de Wasting Light. El comunicado afirmaba que el cantante tenía que "cuidarse la voz". En charla con Rolling Stone, el propio Dave saca el tema.
   

¿Cómo te sentís ahora?

A ver, estoy bien. Es decir, tengo lo mismo que vengo arrastrando hace mucho tiempo. Tengo un quiste en la garganta hace años. Vengo evitando el tema hace muchísimo tiempo. Y cuando volví de la última gira, se hizo imperioso consultar a un médico al respecto. Así que fui al médico y tuve que hacerme una resonancia magnética, y después vi a varios médicos distintos para que se aseguraran de que no fuera algo realmente peligroso... Vos viste, hace siglos que estoy de gira, hace dieciocho años que vengo desgañitándome. Para mí, lo más importante... Digo, de verdad, lo más importante que hay en la vida es la felicidad, y la familia y los amigos. Después viene la música. Así que ahora lo más importante es asegurarme de que la garganta me responda el resto de mi vida. Así que tuve que ir a ver a algunos médicos y ocuparme de ella para estar listo para venir a verlos a ustedes.

Febrero fue un mes muy agitado. Los Grammys, los premios, la zapada al cierre de la ceremonia... Y luego diste tu discurso. ¿Lo improvisaste por completo, o era algo que tenías preparado?

Es gracioso. Mi papá se dedicaba a escribir discursos. Escribía discursos para políticos de Washington D.C. Y mi mamá era foniatra, así que le enseñaba a hablar a la gente. Y el mejor consejo que me dieron fue que jamás leyera un discurso. Podés escribir el discurso y leerlo en voz alta para practicar, pero cuando estás frente al público, no tenés que leer, tenés que hablar. Y sabía lo que quería decir. Sabía que quería decirle a la gente que estaba orgulloso de nuestro disco, porque es una representación muy auténtica de la banda. Porque lo grabamos sin ninguna manipulación digital, porque lo grabamos en analógico en mi garaje. Quería que el disco sonara como los Foo Fighters. No quería que sonara perfecto. No quería que sonara brilloso. No quería que pareciera que somos mejores de lo que somos. Quería que sonara como sonamos nosotros, y eso es lo que quise decir.

¿Y cuál es el verdadero mensaje detrás de eso?

Creo que lo más importante es que la gente, los chicos, entiendan que la música es una práctica humana. Un arte humano, ¿viste? Y ya sea que programes la música con una computadora o toques el violín, se necesita un ser humano para hacer música. Así que, en cuanto a la música que hacen los Foo Fighters, me gusta que parezca hecha por gente, que parezca una banda de rock and roll. No me gusta cuando las bandas de rock suenan perfectas, como si las hubieran perfeccionado por computadora. Me gusta que suene crudo, como suena una banda en una sala. Y eso es lo que quería decir: que la gente tiene que entender que lo más importante es el elemento humano. Te viene de la mente, te viene del corazón, te viene de las manos... Si querés que las futuras generaciones crean en la música, tienen que creer que te viene del corazón. Tienen que creer que te viene de la mente. Que está bien sonar como un ser humano. Eso es más o menos lo que quería decir.

¿Pero te diste cuenta de que se iba a volver viral tan rápidamente y que se iba a convertir en una declaración contra la música que no es rock?

Es gracioso: siempre me encantó la música electrónica. En los 70 y los 80 escuchaba a Kraftwerk y Tackhead. Salí de gira con Prodigy en la década de 2000... incluso en el último disco de Prodigy toqué la batería. Me encanta Deadmau5 y también me fascina Skrillex. Siempre me encantó la música electrónica, así que. creo que me malinterpretaron. Sólo me encanta que los seres humanos tengan el derecho a sonar como seres humanos. Porque, digo, de eso se trataba. este, los productores y las discográficas y la radio, y la gente que piensa que la música tiene que ser prístina y perfecta, ¿viste? Bueno, no es así. Lo copado de la música es que sea desquiciada. Nirvana, por ejemplo. Cualquiera que haya visto tocar a Nirvana: uno escuchaba Nevermind y pensaba: "Guau, éste es un disco de rock que suena muy bien". Y después nos iba a ver en vivo y decía: "¿Qué carajo pasa acá?" ¿Me entendés? Estábamos locos. Y eso era lo cool. Así que pienso que hay que decirle eso al mundo... Que está todo bien.

¿Qué pasa si el mundo no se entera de eso?

Cuando se contrata a un productor para que trabaje con una banda, y el baterista no suena perfecto, la mayoría de los productores en la actualidad van a hacer que suene perfecto. Y yo pienso: "No, no, no trates de que suene perfecto. Tratá de que suene como él mismo. No uses una computadora. Cuando los grabés, tratá de que suenen como suenan ellos". Y las discográficas tienen que saber que la música con la que la gente se conecta es la música que suena humana.
Es raro. Hay pibes a los que los padres los cagan a palos. A sus amigos los mataron a tiros. Y odian a sus maestros. Son feos e incapaces de enamorarse. Y se sienten como la mierda. Y son adolescentes, y odian serlo. Quieren encontrar a alguien que les haga más soportable su dolor, y con quien puedan identificarse como seres humanos. Para mí, eso es lo más importante. Cuando yo era adolescente, es raro, viste, era punk, y todo el mundo creía que era raro, y odiaba a mis maestros, y nunca hacía nada bien. No quería escuchar música disco. Quería escuchar a Slayer. Quería escuchar a los Dead Kennedys, y a... ¿Viste? Quería compartir mi dolor con alguien.

Pareciera que le ponés pasión y dedicación a todo lo que hacés. ¿Eso te confunde o te hace las cosas más difíciles? ¿Te considerás un perfeccionista?

Hoy hablaba de eso con mi manager [John Silva]. Sólo he tenido un manager en 22 años. Fue el manager de Nirvana... Somos como de la familia, somos amigos. Y hablaba sobre trabajar tanto como trabajo yo. Porque ahora tengo 43 años y me rompí el lomo los últimos 15 años, con los Foo Fighters, los Queens of the Stone Age, los Them Crooked Vultures o haciendo películas... Hay un montón de proyectos diferentes. Es algo así: se me ocurre una idea y pienso: "Estaría buenísimo". Y les digo a mi manager y al fantástico equipo con el que trabajo: "¿No estaría buenísimo?". Y después... se concreta. Todas las ideas que tengo, todo el mundo dice: "Sí, hagámoslo". Y después termino haciendo miles de cosas. Ese es el mayor lujo de mi vida.
Me apasiona mucho la música, y me apasiona mucho tocar, grabar, salir de gira y todo eso. Me encanta. Me gusta muchísimo, siempre me gustó. A veces... ¡es difícil decir que no! ¡Es difícil parar! Tengo mucha suerte de tener un trabajo que amo más que cualquier otra cosa. Pero hay veces que... No sé, por ejemplo hace un mes. ¿Sabías que estoy trabajando en una película?

Sí, la película sobre el estudio Sound City, en Los Angeles.

El documental. Es increíble y muy inspirador. Y juro por Dios: esta película va a hacer que la gente crea en el rock and roll. Lo van a ver y van a pensar: "Por Dios, quiero armar una banda ya mismo para grabar un disco". O: "Por Dios, tengo que aprender a tocar la batería". Va a inspirar a una nueva generación de gente. Es increíble, está buenísimo. Pero cuando el proyecto estaba por la mitad, volví de la gira y me puse a trabajar directamente en la película. Como doce horas por día, totalmente desquiciado. En un momento dado, me estaba despidiendo de mi mujer, iba para el estudio. Había dormido sólo dos horas, y tenía que llevar a los chicos al colegio. Estaba muerto, y le dije: "¿Qué estoy tratando de demostrar? ¿Qué estoy haciendo? ¿Para qué mierda hago todo esto?" Jaja. Y no lo puedo evitar.

¿Y qué estás tratando de demostrar, Dave?

¡No sé! El plazo que tengo en la Tierra es muy breve... Estoy tratando de hacer todo lo que puedo para hacer feliz a la gente. No tengo idea de qué estoy haciendo. Capaz estoy tratando de demostrar que puedo divertirme más que todos los demás, ja.


Dave Grohl se está preparando para el tramo sudamericano de la gira de Foo Fighters, que incluirá el debut de la banda en la Argentina. Dave ya había tocado en Buenos Aires con Nirvana, en 1993, en un show en Vélez marcado por la tensión con el público, la brevedad y el caos. En Brasil (en el Morumbí de San Pablo y en Praça da Apoteose, en Río de Janeiro) la historia no fue muy distinta. Fueron shows llenos de fragmentos en cámara lenta de hits irreconocibles, equipos destruidos, intercambios de instrumentos y covers torpes. En San Pablo, por ejemplo, la mitad del público se fue antes del final. Aquella vez, Grohl dijo que había sido la peor actuación en la historia de Nirvana.

Esos recitales fueron una locura. ¿Qué te acordás de aquella época?

Recuerdos en particular... A ver, digo: los conciertos fueron una locura... [duda]. Fue una época extraña de la banda. Nirvana tuvo tres fases, creo. Hubo una primera etapa, antes de que yo entrara a la banda, en que eran... un trío muy simple que luchaba por llegar de una ciudad a otra, viviendo el sueño de la banda que duerme en sillones prestados, pero que remaba mucho para subsistir. Y después viene la siguiente fase, que es la fase de Nevermind. La primera mitad de la fase de Nevermind era la experiencia ideal para cualquier banda. Pasamos de salir de gira en una combi y de estar muy entusiasmados con el aumento del público, a que el disco explotara y todos nos diéramos cuenta de ciertas cosas, por ejemplo: "Guau, me puedo comprar un departamento", o "Guau, puedo comer tres veces por día en vez de una", ¿viste? Cambios en tu vida muy simples, como eso.
Y luego, la siguiente fase fue la reacción y la resaca de esa explosión. Ahí es cuando las cosas se pusieron difíciles. Queríamos estar en una banda popular. Pero no creo que hubiéramos pensado jamás que nos volveríamos tan populares. Y cuando llegamos a Brasil, creo que fue el público más numeroso para el que habíamos tocado en aquel momento. O capaz en toda nuestra historia. No sé. No recuerdo cuánta gente había...

En San Pablo hubo 100.000 personas.

Viste, es como... es como cuando un chico usa los zapatos de sus padres. Es lindo ver a una chica de 3 años con los tacos altos de su mamá. "Ay, qué linda, tiene puestos los tacos de su mamá". Pero no le quedan. Y camina con dificultad. Y es raro. En cierto sentido, eso nos pasó cuando llegamos a Brasil. A la vez, es como si alguien nos hubiera dado las llaves del castillo y nos hubiera dicho: "Está bien, hagan lo que se les dé la gana". Y nosotros pensamos: "¿En serio? ¿Podemos hacer lo que se nos dé la gana esta noche en el estadio?". Y después fue el show más desquiciado que hayas visto en tu vida. Porque nunca pensamos que fuéramos a llegar ahí.

Hace poco dijiste que "cuando cumplís 42, mejor tratar de hacer un disco pesado de inmediato, porque no sabés si vas a ser capaz de hacerlo cuando seas más viejo". ¿Te imaginás a vos mismo en el futuro? Por ejemplo, cuando tengas 60 años, ¿te ves siempre de gira, cantando y bailando tres horas seguidas como McCartney o Mick Jagger?

Es raro. Me acuerdo que hace años pensaba que jamás... Que dejaría de hacerlo antes de... de cumplir 44. Elegí ese número. No sé por qué. Elegí ese número cuando hice esa declaración. "Sí, me voy a retirar a los 33. Porque no quiero ser como Mick Jagger, correr por el escenario a los 60 años. Pero a medida que envejecés, el amor por la música no cambia. Digo, me entusiasma más hacer música ahora que cuando tenía 18 años. Así que ahora estoy... estoy como loco, quiero hacerlo todo el tiempo. Pero, digo: ¿voy a poder gritar "The Best of You" a voz en cuello cuando tenga 70 años? Ja.

Esperemos que sí.

¡Probablemente no! Así que vamos a ver. Es cuestión de envejecer con dignidad. A ver, mirá: ¿podemos hacer un disco que sea más pesado que el que acabamos de hacer? Obvio que sí. Depende de cómo se sienta la banda en ese momento. Creo que con Wasting Light sentíamos que teníamos que dar un vuelco. Había que dejar de experimentar y hacer un disco de rock de once canciones tremendas. Hacerlo sencillo, hacerlo pegadizo y hacerlo rockero. Eso era todo lo que queríamos. Por eso convocamos a Butch Vig. No queríamos que fuera una obra maestra experimental. Queríamos que fuera un disco de rock, liso y llano. Y finalmente, a eso responde la gente, ¿viste? Cuando empecemos a grabar el próximo disco, ¿quién sabe? Capaz hacemos un disco de reggae. Depende de lo que nos parezca bien en ese momento.

¿Quién te inspira?

Hoy en día, a ver: Paul McCartney es un gran ejemplo. Puede que Paul McCartney esté hoy más ocupado y más feliz que en toda su vida. Su pasión por la música es increíble. Cada vez que zapo con él, él es el más entusiasmado. ¡Y es Paul McCartney! Nosotros somos los que deberíamos estar entusiasmados de tocar con él.

¿Entonces es verdad que estás trabajando con él en su nuevo disco?

No, no estoy trabajando con él en su nuevo disco. Digo, si me llama, obvio que lo haría. Pero no. Sería divertido, igual.

Más allá de las cosas malas que te pasaron, aceptémoslo: tocaste en la banda más importante de los últimos veinte años, sos el cantante de la banda de rock más grande del planeta, y tocaste con gente de bandas como los Beatles, Zeppelin, Sabbath, Queen. ¿Te considerás el hombre con más suerte de la historia del rock and roll?

Lo soy, lo soy. Digo, la verdad, si todo terminara hoy, sería el tipo más feliz del mundo. Porque logré más en mi vida de lo que creí que fuera posible. Hubo altos y bajos, pero estar donde estoy ahora, que tengo una banda maravillosa, que funciona como una familia, y que somos grandes amigos hace quince, veinte años; que tengo una familia hermosa; y que tengo tanta gente esperando mi próximo disco, no podía haber pedido nada más. Así que pienso que es posible que sea el rockero más afortunado del mundo. Porque no hay muchas segundas oportunidades como la que yo tuve. Y, creeme, me levanto todos los días y le agradezco al cielo por seguir estando acá para vivirlo.

Por Pablo Miyazawa (Rolling Stone Brasil) 


Fuente: Rolling Stone Argentina / Foto: Web / Videos: YouTube.

Páginas vistas en total