De gira con los Wachiturros: ropa limpia y besos robados

En cinco meses y con sólo cinco temas, un grupo de adolescentes le cambió el aspecto a la cumbia. Cómo viven el éxito arriba de una combi y asediados por las fans. 


El encuentro está pautado para las 10.30 en la Shell de Burgos y Don Bosco, en Morón. 

De ahí, los Wachiturros saldrán en un micro de Pasión de sábado al barrio René Favaloro, de José C. Paz, donde los espera Wanda, una chica de trece años que ganó un concurso en el programa de la movida. 

El premio: que la banda la visite en su casa. 

Si bien todos son de Morón, conocidos o amigos desde hace años del barrio, van llegando por separado: el primero es Leíto.  

Apenas se baja del auto de sus padres, un amigo de su papá le pide que le autografíe un póster.

Con el correr de los minutos, el resto de los integrantes va llegando. Entran directo al autoservicio para comprarse el desayuno. Al cruzarse, no se saludan: es lógico, se despidieron hace un par de horas, a las cuatro de la mañana, cuando llegaron de su gira por Santiago del Estero. 


Con sólo cinco temas y “Tirate un paso” como estandarte, Los Wachiturros se convirtieron en furor en pocos meses. 

Con una fórmula bastante sencilla –una computadora con un DJ, un cantante y cuatro bailarines–, los chicos ya viajaron por todo el país, excepto por el sur, e incluso visitaron Chile y Uruguay.  

También tuvieron su gira por distintos canales y programas de televisión –como Sin Codificar y Vidas Paralelas; Chiche Gelblung intentó copiar su pasito y todo–.

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