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Porno star por un día

Silvina Luna y el morbo de protagonizar un video hot.
Varios famosos lo vivieron en los últimos años: Paris Hilton y Pamela Anderson entre las internacionales, Wanda Nara, Chachi Telesco y ahora Silvina Luna en el medio local.


La adrenalina de ser descubierto. El corazón que se acelera, no sólo por la obvia excitación, sino por la amenazante y constante posibilidad de ser observado. Un miedo con algo de goce o un goce mezclado con temor. Eso que en alguna época era tener sexo en un ascensor, la playa o un balcón, ahora agregó una nueva vertiente. “¿Y si nos grabamos?”. Empieza con una pregunta pero no se sabe adónde termina. Grabaciones amateur que pueden “perderse” o aparecer en la Web. Varios famosos lo vivieron en los últimos años: Paris Hilton y Pamela Anderson entre las internacionales, Wanda Nara, Chachi Telesco y ahora Silvina Luna en el medio local.

“Filmarse, dibujarse, fotografiarse es más viejo que la historia. En otra época había que ser amigo del laboratorio para que revelaran fotos en las que te mostrabas como habías venido al mundo –explica el doctor León Roberto Gindin, médico sexólogo–. Ahora es más fácil: los teléfonos filman. A la hora de hacerlo, más que lo porno, predomina la calentura: es como los viejos telos que tenían espejos en el techo y vos te podías mirar”, explica Gindin, profesor titular de Sexualidad y Salud de la Universidad Abierta Interamericana.

La médica y sexóloga clínica Marta Rajtman tiene una postura distinta: “Tiene que ver con una mezcla de exhibicionismo y voyeurismo. Ser uno mismo el actor puede ser más excitante aún. Pero en realidad, el hecho de ponerse en riesgo, revelar la intimidad es casi un patrón de los últimos tiempos: se está dando en demasiadas y reiteradas oportunidades. Sin lugar a duda hay una cuota de morbo. Sobre todo porque hay una catarata de este tipo de eventos, con lo cual carecen absolutamente de intimidad.”

Ser protagonista parece ser el leitmotiv. Cuántos amigos tengo en Facebook, cuántos seguidores en Twitter, cuánta gente me idolatra. La hiperconexión lleva a una exposición constante, a tener una vida privada pública. Y este hábito también comprende la sexualidad.

“La gente se cuelga en distintas páginas: hay mucho porno amateur que circula –cuenta Adrián Sapetti, psiquiatra y sexólogo–. Las personas buscan que millones los vean en un solo día. Antes, la gente se grababa y se sacaba fotos como una especie de goce exhibicionista, ahora todos tienen los quince minutos de fama que predijo Warhol. Y también se juega con el riesgo de ser descubierto, como hacerlo contra la pared de un zaguán. Es la misma situación con otra tecnología.”

“Algunos los rompen, borran o tiran, otros los guardan y aparecen cuando se mueren. El hijo o el nieto encuentran años después al abuelito haciendo el amor”, bromea Gindin. Pero Internet es viral y lo más probable es que los videos circulen más allá del propio control. Así que acomode el trípode, ajuste el zoom y elija su mejor ángulo: está ante la posibilidad de ser una estrella porno internacional, al menos por un día. (Revista Veintitrés)

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