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Compró fotos inéditas de Marilyn Monroe sin saber de quién eran

A principios de los 80, el fotógrafo Anton Fury adquirió por dos dólares las fotografías que tuvo guardadas en un garage durante treinta años y recién hoy descubrió que valen millones: son 33 imágenes de la gran diva de platino.


Cuando compró unas fotos de una rubia en bikini, como quien compra un souvenir barato, por la irrisoria suma de dos dólares en un mercadito de Nueva Jersey a principios de la década de los 80, Anton Fury nunca imaginó lo que le esperaba. Tuvo que aguardar varios años para descubrir que valen mucho más de lo que pagó, porque esa rubia no es otra que Marilyn Monroe, y son fotos inéditas que en la actualidad valen millones.

Anton Fury es un fotógrafo que un día adquirió sin saberlo obras que multiplicarían su valor por millones. Las tuvo escondidas durante mucho tiempo, sin saber de qué se trataba, hasta que una inundación le obligó a revisar toda la parafernalia resguardada en su garage.

Decidió entonces echarle un vistazo al pequeño tesoro y llevárselo a un vendedor de obras de arte de Beverly Hills, David Streets, quien sí le encontró valor a las fotos de manera inmediata. Descubrieron instantáneas tomadas en los primeros años de carrera de la actriz, probablemente cerca de 1950, cuando comenzó a despuntar con su papel secundario en la inolvidable ’Eva al desnudo’, de Joseph L. Mankiewicz, y el mismo año de ’La jungla de asfalto’.

Son 33 imágenes de la gran diva de platino, que el 1 de junio hubiera cumplido 85 años de no ser por la crisis depresiva que acabó con su vida en 1962, con tan sólo 36 años de edad. Muestran a la Norma Jean -verdadero nombre de la estrella- más sensual, leyendo un libro en el parque Griffith de Los Angeles o en bikini, dos meses después de rodar a las órdenes de John Huston. En unas pocas horas, han dado la vuelta al mundo, para sorpresa de su dueño.

"He recibido un millón de llamadas, de Australia, Alemania, Colombia...es una locura", dijo Fury, quien confesó que "no sabía exactamente qué eran cuando las compré", interesado tan sólo como coleccionista de fotografía antigua. "Podía ver que era una chica en bikini pero aparte de eso, nada, así que las compré y me las llevé a casa. Ahora, imagina mi sorpresa", contó.

En el lote de fotos, también había 71 imágenes de otra rubia popular en aquellos tiempos del Hollywood dorado, Jayne Mansfield, otra sex symbol que los estudios no dudaron en explotar. También como Monroe, se despidió pronto de la escena, a los 34 años, tras sufrir un accidente de coche.

Aunque Fury aseguró que no le importaría cobrar unos cuantos millones de dólares por las fotos, dice que su motivación es averiguar de dónde salieron y quién las pudo haber tomado. Comparte la misma curiosidad que Street, que ya se puso como misión conocer el origen de las imágenes y cómo llegaron hasta una venta de garage.

El descubrimiento es un nuevo capítulo en la fascinación por la figura de Monroe, de sus primeros pasos como actriz cuando nadie daba un duro por su carrera. Pese a quedar ecplipsada por pesos pesados como Bette Davis y Sterling Hayden, los fotógrafos de la revista Life se fijaron en ella con sólo 22 años. Tenía ese punto irresistible que quedó inmortalizado desde el principio.

Hay fotos de sus primeros ensayos en Hollywood, posando ligera de ropa y con el pelo suelto, o desfilando en una gala de premios en un club de Santa Mónica, con un vestido rojo y muy escotado. Así fue construyendo su imagen de sex symbol para que la recuerden varias generaciones. (ElArgentino.Com) 

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