“Nunca voy a dejar de cantar”

A sus 84 años, el folklorista Horacio Guarany está en plena actividad y a punto de inaugurar su Centro Cultural. Dice que la música nace con el hombre y pide que se difundan nuestras raíces en el país y en el exterior.


Hace un par de años corrió el rumor de que Horacio Guarany abandonaría los escenarios, tras su gira denominada Por siempre y hasta siempre. Sin embargo, la realidad dice otra cosa: Heraclio Catalino Rodríguez, tal como es su verdadero nombre, sigue vigente y sin ganas de dejar de cantar. 

Luego de algunos conciertos en los Estados Unidos, Brasil, Bolivia, en festivales veraniegos locales y recientemente en Uruguay, este mito viviente del folklore, a sus 84 años y con 60 años de trayectoria artística, no deja de proyectar como en sus años mozos. 

El Potro siempre busca algo para hacer. 

En la actualidad no resulta sencillo entrevistarlo. Apenas se le propuso el encuentro con Tiempo Argentino, puso sus condiciones, sin medias tintas. 

“Dice que a esta altura de su vida sólo le gusta hablar de cosas interesantes y que no quiere que le pregunten tonterías”, transmitió su mánager, antes de pactar día y hora con este cronista. 

El punto de encuentro siempre es el mismo: la enorme residencia en Pluma Verde, partido de Luján, donde comparte sus días junto a su mujer Griselda y su hijo Pancho.

Más allá de su apellido artístico, pocos saben que usted se inició en la música cantando polcas paraguayas...

–Fue difícil llegar a Buenos Aires, sin padrino artístico. Al principio canté tango, folklore y boleros. Hasta que cierto día cambió mi carrera en una fiesta paraguaya, en Vicente López. Allí estaba la orquesta de Herminio Giménez, quien enseguida me contrató. Aquella noche canté “Adiós Pueblo”. Yo ya conocía bastante de música paraguaya porque la escuchaba cuando navegaba en los barcos por el río. Y cuando llegaba a Asunción, también me la pasaba escuchando la música de allí. Como cantante profesional debuté con una orquesta paraguaya. Le debo mucho al hermano país.

Leé la nota completa en el sitio de Tiempo Argentino

Fuente: Tiempo Argentino

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