Se cumplen 40 años de La Biblia, disco esencial del rock nacional

En 1971, tres jóvenes ponían distorsión a los textos sagrados.


"Buenas y malas son, cosas que vivo hoy/No es esta tierra, no: sueño color azul/¿No es quizás, que no sé mirar: ¡cuánto, cuánto.../Hay a mi alrededor! ¡Más de lo que mis ojos/pueden mirar, y llegar a ver!/ Estas son razones que dicen que sólo sé que sé querer/que tengo a Dios, y tengo fe/y que doy amor, y puedo ser". La melodía ascendente que emocionalmente trepa hasta los mismos portales del cielo, pletórica de luz y pasión, pertenece a Libros Sapienciales, bien podía graficar el espíritu de esta obra tan ambiciosa como genial y lograda: llevar la Biblia al rock. Y es que para los jóvenes Rocardo Soulé, Willy Quiroga y Ruben Basoalto, integrantes de Vox Dei, eran tiempo "de plantar y de cosechar", y en medio de tiempos de más guerra que paz, se permitieron ver más de lo que los ojos de la gran mayoría podían mirar y llegar a ver. La respuesta no estaba tanto en el cielo como en sí mismos: el rock progresivo, el blues y la canción eléctrica combinadas con la liturgia cristiana sirvieron para erigir una de las obras cumbres del rock nacional.

Génesis. "Cuando todo era nada/era nada el Principio./El era el Principio/y de la noche hizo luz./Y fue el cielo/y esto que está aquí". En 1971 el rock nacional todavía era un terreno pequeño y poco explorado, más allá de nombres consagrados como Almendra, Manal y Los Gatos.  La idea parecía en principio tan sacrílega para un lado como para el otro. Quiroga declaró: "Teníamos miedo que se transformara todo en una payasada, incluso fuimos cuestionados por algunos que decían ‘cómo se atreven estos pelilargos a hacer La Biblia’".

La presentación de
La Biblia se hizo en el Teatro Alvear, con Ignacio Smilari en lugar de Godoy. A esos cuatro shows les siguió una gira por las capitales más importantes del interior. "Al principio pensé que debía encarar los textos de la Biblia en forma dogmáticacontó Sulé–. Sin poner nada de mí. Pero eso era imposible por varios motivos... Decidí entonces que tenía que jugarme. Dar un poco la cara ya que había decidido afrontar el tema".

Profecías. "No me importa su nombre, no/ni como nacerá./Lo importante es que viene, trae la oportunidad./Mucho más facial es creer/mucho más que matar". Más allá del  contenido expreso, lejos está este material grabado entre 1970 y 1971 de una misión evagelizadora. Más bien, se trata de una verdadera obra conceptual de rock cuyo mensaje –si es que el arte debe tener uno– remite a cuestiones más universales como el amor, el ser humano, la redención y la fuerza. Finalmente, el Arzobispado aceptó esta obra y hasta se propuso promocionarla. Más allá de su calidad innegable, su difusión siempre estuvo más cerca del culto que de la masividad, pero es ineludible a la hora de hablar del rock nacional.

Los productores discográficos
Billy Bond y Jorge Álvarez produjeron una versión sinfónica, interpretada por el Ensamble Musical de Buenos Aires y actuando toda la galería de solistas, bandas y dúos más reconocidos del rock argentino: Alejandro Medina, Cubero Díaz, Miguel Cantilo, Billy Bond, David Lebón, Óscar Moro, entre otros. Con los años Vox Dei se reuniría para dejar registro de una grabación en vivo de su creación, esta vez con músicos invitados, como Andrés Calamaro y Fito Páez. 

Apocalipsis. Hace exactamente 40 años, se publicaba La Biblia. Y hoy, en tiempos donde incluso el más agnóstico puede plantearse aquello de la ira de Dios, este álbum doble sigue resonando como un ejemplo de calidad y valentía artística. 

"Este es el final/es el Apocalipsis,/no puedo hablar/apenas si puedo decir lo que veo./Hay melodías en el aire/esto es maravilloso,/no puede ser el final. Aquí no termina...¡Aquí empieza!".
Amén.

Fuente: Diagonales/ElArgentino.Com

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