Gran Hermano: ¿puro teatro?

Algunos dicen que "está todo guionado", otros que ahí "no hay nada preparado"; ¿cuál es el rol del guionista en los reality shows? 


Jueves, 17:45 hs. Cristian U, el jugador que recibió más de 500 mil votos para volver a entrar a la casa de Gran Hermano, está sentado en una reposera de cemento al lado de la pileta. Se lo nota pensativo, con la mirada perdida como preguntándose qué estará haciendo su perro, el que tiene tatuado en su brazo derecho, en este instante.

Detrás de Cristian hay un espejo; y detrás de ese espejo, en una sala llena de monitores, hay un una persona anotando que Cristian no está pensando en su perro sino que ésa es la imagen de alguien que está pensando en el juego, diseñando estrategias, calculando fríamente cómo llegar a quedarse con el premio...

Como cuando un mago nos muestra la caja vacía para demostrarnos que ahí no hay trucos, los productores de TV siempre se encargaron de asociar el concepto "reality show" con la realidad, con el hecho de documentar lo que sucede sin intervenciones. Pero, evidentemente, los trucos existen y en los realities esos trucos se llaman guionistas.

"Los guionistas están en el control mirando los monitores todo el tiempo. Trabajan con el director e indican qué conversaciones son las que interesan y qué situaciones deben ser atendidas" dice Luciana Porchietto, quien formó parte del equipo autoral de Gran Hermano en sus ediciones pasadas. Pero, ¿cómo diferenciar las acciones importantes cuando hay un grupo de 20 personas anárquicamente desparramadas dentro la casa? ¿Cuál de ellas está haciendo algo verdaderamente interesante? "El guionista es aquel que ve y escucha el panorama completo y tiene la habilidad de ordenar ese caos de historias para convertirlas en un cuento. Es quien hace que ese caos tenga un sentido, el que lo narra y lo convierte en una narración televisiva", concluye Porchietto. 

Esta habilidad queda demostrada cuando comparamos las aburridas transmisiones en vivo desde La casa donde nunca ocurre nada, con los informes al palo de las Galas y el Debate con Gorillaz, Nick Cave y hasta Superuva como cortina de fondo.

Gran Hermano cuenta con un equipo de ocho guionistas divididos en tres turnos rotativos. Ellos monitorean todas las conversaciones que ocurren en la casa anotándolas en una computadora utilizando tags como: "Traición", "Complot" o "Autonominación". Esos tags luego viajan a la isla de edición y quedan prolijamente ordenados para cuando haya que crear una historia que use tales etiquetas como pilares de su trama.

Un escalón más arriba de los guionistas, figura la cabeza del equipo autoral: el director de contenidos del programa. Él es quien decide qué líneas argumentales seguir y cuáles son las notas que finalmente saldrán al aire. 

Cuando uno de los participantes ingresa al confesionario a hablar con el mismísimo Gran Hermano, uno de los integrantes del equipo autoral suele acompañar al locutor para que, en caso de que la conversación se ponga jugosa, darle indicativas de qué preguntar y hasta "paranoiquearlos un poquito" como dice Florencia Alcorta, otra guionista con experiencia detrás de los vidrios de la Casa de Martinez. Esto explica las largas pausas que hay antes de que la voz de Gran Hermano le responda o pregunte a alguno de los participantes.

GH es un juego de convivencia y aislamiento fuerte; cualquier persona que haya trabajado allí sabe que, en algún momento, todos los participantes pasarán por una etapa de crisis, algunas veces muy serias. Ese es el límite del juego. En estos casos ya no intervienen ni un locutor ni un guionista sino el grupo de psicólogos y psiquiatras del programa. Ahí se manifiestan crisis personales que no son grabadas y que tampoco intervienen en la historia que se pretende contar.

La tarea del guionista ("autor" es la palabra correcta, aunque nunca la utilizan en los créditos para este tipo de programas) fue mutando conforme pasaron los años. El pánico de la hoja en blanco del libretista pasó a ser el de la pantalla en blanco. Pero en un reality show, el formato nacido en el siglo XXI con Gran Hermano como principal propulsor, el guionista ya no mira una pantalla en blanco sino todo lo contrario: hay una pantalla llena de imágenes, sonidos y detalles que se tienen que barajar en el aire desde una mesa de edición. Cortando, pegando y renderizando. No hay necesidad de bajar todas esas historias al papel.

Según Porchietto: "El talento de un guionista de reality no es inventar: eso es territorio de la ficción. La intuición popular que dice que "todo está guionado", en el sentido de que las situaciones y las reacciones están digitadas por manos maquiavélicas, es absolutamente errónea. Olvidan que los autores de ficción se devanan los sesos para dar con una historia "real" y verosímil. En Gran Hermano eso sucede todo el tiempo y de manera natural. Intervenir sobre eso sería quitarle la fuerza". 

Y agrega: "Los seres humanos somos complejos e imprevisibles, ésa es la marca particular de GH, su rasgo distintivo que hipnotiza a los televidentes; fisgonear a un grupo de personas comunes para ver qué sucede con sus emociones. El guionista de GH es el que mira, capta, cataloga, editorializa y recorta esas emociones, pero nunca el que las inventa".

Sin un guión, GH sería un cúmulo de imágenes aleatorias sin sentido. 

El público jamás se podría identificar con los participantes sin que el autor los transforme antes en personajes. Todos podemos preguntarnos en qué estará pensando Cristian U en este instante sentado en la reposera, pero sólo el trabajo del guionista es capaz de legitimar ese pensamiento, hacerlo gigante o banal; aunque lo haga desde una isla de edición y ni siquiera necesite de una computadora, es él quien tiene el poder de escribir esta historia.

Por Gerardo Barberán Aquino

Fuente: Rolling Stone Argentina.
Foto: Archivo RS.

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