El fracaso de “Corcho”

Final escandaloso para la aventura cinematográfica de Jorge Rodríguez.


Después de casi seis años de escándalos dignos de un guión de cine, por estas semanas está llegando a su final la accidentada y poco feliz incursión del empresario Jorge “Corcho” Rodríguez en el negocio del séptimo arte. Durante ese lapso, la ex pareja de Susana Giménez y antiguo socio del ex montonero Rodolfo Galimberti, acumuló en su contra denuncias de alto impacto mediático, pilas de cheques rechazados por falta de fondos, millones en contratos incumplidos y otro tanto por sueldos de actores y cargas sociales impagas.

El empresario incluso llegó a ser declarado “enemigo público número uno” por las autoridades de la provincia de San Luis, donde la compañía productora fundada por Rodríguez, Redlojo Entertainment S.A., concentró las dos caras de sus proyectos cinematográficos: grandes anuncios en los sets de filmación y grandes acreedores acudiendo a la Justicia.


Según informaron a Veintitrés en el Sindicato Argentino de la Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (Satsaid), en estos días Redlojo debería abonar la última cuota del plan de pago acordado con la obra social del gremio, Osptv. Fue luego de muchos reclamos y de que los abogados de los trabajadores televisivos presentaran ante la Justicia un pedido de quiebra, sorteado en septiembre de 2010, en el marco de la causa Nº 057079.


Ante la amenaza de que se concretara la quiebra, la productora de Rodríguez aceptó finalmente abonar lo que adeudaba en un puñado de cuotas. Según el informe realizado años atrás por el síndico durante el concurso preventivo de Redlojo, la empresa había incumplido con sus obligaciones ante la obra social por cerca de 60 mil pesos.


“Se llegó a un acuerdo frente a esa presión del pedido de quiebra, porque no pagaban y se habían agotado todas las instancias previas y de ejecución”, detalló la abogada Marcela Beatriz Leiva, apoderada de Osptv y coordinadora del área de asuntos legales del Satsaid. “Para nosotros era una deuda muy importante”, señaló la letrada. Sucede que una obra social debe seguir brindando las prestaciones a sus afiliados, más allá de los incumplimientos de los empresarios del rubro.


Pero este fue apenas uno de los tantos episodios registrados en el verdadero tendal de acreedores dejados por Rodríguez en tierras puntanas, en el marco del programa de promoción San Luis Cine. Por su rebote en los medios y por combinar cheques voladores con asuntos de alcoba, el caso más resonante fue el de Andrea del Boca, una de las ex parejas del Corcho, que le reclamó 180 mil pesos en deudas contraídas con Andel S.A., sociedad dirigida por el padre de la actriz. A ese monto se sumaron otros 63 mil pesos que Del Boca exigía personalmente por facturas impagas hechas a su nombre. Todo el dinero fue por el rodaje de la novela Sálvame, María, emitida por Canal 9 en 2005, en coproducción con la provincia de Adolfo y Alberto Rodríguez Saá.


Justamente, y según lo fijado por la síndico, a los puntanos Redlojo les había quedado debiendo casi 1.400.000 pesos: 331 mil pesos por el uso del Hotel Internacional Potrero de los Funes y más de 1 millón de pesos en el marco de los acuerdos contraídos con San Luis, que incluyeron tanto Sálvame, María como la nunca concretada filmación de la película Árbol de fuego.


El listado de otros “deudos” de Redlojo incluidos en la convocatoria sumaba 105 mil pesos para la AFIP, 218 mil pesos a la Asociación Argentina de Autores, 120 mil pesos al Banco de San Juan, 36 mil pesos al Sindicato Argentino de Músicos, 1.852.000 pesos a la financiera uruguaya Alabel S.A., casi 900 mil pesos en créditos a la firma Monetización S.A., 500 mil pesos a una compañía de grabación y posproducción, 97 mil pesos a un estudio contable, 46 mil pesos a una empresa de turismo, 11 mil pesos a una remisería, 6 mil pesos a una guionista y 58 mil a un libretista, además de los casi 1.700 pesos que les adeudó a dos traductoras.


Tras el final poco feliz de su experiencia como productor cinematográfico, Rodríguez bien podría escribir el guión de su propia película. Queda en manos del lector elegir un título adecuado. No es una tarea difícil. 

Por A.M.

Fuentes: Revista Veintitres/ElArgentino.com
Foto: Archivo.

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