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Temple de acero: western con el sello de los hermanos Coen

Esta semana se estrena el notable y exitoso film.


La pantalla blanca puede ser como aquellos parajes del viejo oeste: inmensa y desolada como un lienzo árido donde los pequeños hombres quedan expuestos y cada movimiento es magnificado de tal modo que no puede fallar. Un mal movimiento puede ser un error irreparable. Y los hermanos Joel y Ethan Coen, con la sapiencia y temeridad de aquellos viejos vaqueros, vuelven a dar en el blanco. Es que en el cine como en un duelo, el blanco está en los ojos. Y estos hermanos, que funcionan como una unidad, vuelven a dotar a un film de su mirada intensa, que oculta sobre cierto desapego y distancia una intención clara y apasionada. Como buen cowboy, los Coen no disparan rápido, sino que caminan lento sobre suelos ásperos y atmósferas cargadas, miden y al final, la bala es apenas un corolario.

Toda la épica western –con lo que simbólicamente implica– es retomada por los directores independientes que conjugan aceptación de crítica y público por igual. Esta vez se trata de Temple de acero (True grit), remake del clásico filmado en 1969 por Henry Hathaway y protagonizado por John Wayne, a quien este papel le valió su único Oscar. A su vez, está basado en una novela homónima escrita en 1968 por Charles Portis.

"En la venganza el más débil es siempre más feroz", sostenía Honoré de Balzac. Y la (anti)heroína  de esta historia es alguien impensado: una niña de 14 años. La debutante Hailee Steinfeld sorprende gratamente con su tono dulce y cometido, y demuestra completa seguridad y estatura no sólo para compartir escenas con actores consagrados, sino para resistir el peso de un protagónico en un género que, por cierto, no tiene lugar para los débiles.

Tras el asesinato de su padre, la pequeña Mattie Ross se propone capturar al asesino, Tom Chaney. Pero necesita la ayuda de un Mariscal de los Estados Unidos que sea fuerte y de carácter rudo para poder encontrar a Chaney. Es así que conoce a Reuben J. Cogburn (Jeff Bridges), un borracho sin mucha voluntad y con muy mal genio quién la acompañara en su búsqueda. Ambos parten a la india en busca del asesino y en el camino se les unirá un ranger llamado LaBoeuf (Matt Damon), que también está buscando a Chaney pero con otra finalidad. Este trío desparejo encontrará peligro y sorpresas a cada paso de su viaje y deberán demostrar si son lo suficientemente valientes para lograr su cometido.

El film mantiene tradición narrativa específica del western con elementos que por previsibles no pierden poderío ni significado: el oeste, el desierto,  una venganza pendiente, el justiciero noble, el villano, el viaje solitario del héroe, la fogata nocturna en la que todos se vulneran y el duelo a muerte. El pulso de los Coen hace que no luzcan anacrónicos y con cierto humor; lúcidos diálogos, un timming particular y dominio del lenguaje cinematográfico, logran mantener vivo el género y atento al espectador. Es que los hermanos lo hacen de nuevo: atrapan no tanto por lo que muestran sino por lo que ocultan. 

Cabe decir que Temple de aceroademás de ser el film más taquillero de los Coen con más de 120 millones de dólares en taquilla– se perfila como una de las grandes candidatas para los premios Oscar que entregará la Academia. Obtuvo diez nominaciones, entre ellas la de mejor película, actor y director, sólo superada por El discurso del rey, con doce candidaturas. Así, la película competirá entre otras categorías, en el rubro de Mejor film del año.  

Fuente: Diagonales/ElArgentino.Com
Foto: Archivo.

Mira el trailer de "Temple de Acero" (True Grit) de Joel y Ethan Coen.


Video: YouTube.

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