Te extrañamos Tato

Este martes se cumplen quince años de la muerte del genial humorista que desnudó al poder como pocos. El recuerdo de santiago varela, uno de sus últimos guionistas.


Este martes 11 de enero se van a cumplir 15 años de la desaparición física de Tato Bores.  

¡Ya quince años, parece mentira! 

Si hasta ayer no más se lo podía ver y escuchar todos los domingos -su día- interpretando a ese personaje entrañable del frac, anteojos y peluca que tenía la virtud de meterse en los recovecos del poder para hablar con todos y fundamentalmente, preguntarle a todos las cosas que su público -público atento, si los hubo- quería saber.

Gracias a Tato, el personaje tenía encarnadura y, fundamentalmente, era creíble. Más creíble que muchos políticos. 

Personalmente tuve la suerte de que él me convocara para que le escribiera sus monólogos, lo que era casi su especialidad, su sello. Lo hice durante sus últimas seis temporadas, desde el ’88 hasta 1993. 

Trabajar con él fue un placer, fundamentalmente porque era un gran tipo, lo que en ese medio no es moneda corriente. Además respetaba los textos, y al actuarlos como sólo él podía hacerlo, los llevaba a un nivel de excelencia, en la época en que la excelencia en televisión se buscaba por el lado del trabajo y del estudio. 

Si bien el humor político es opositor -opositor al poder, que no siempre concuerda con el gobierno- con Tato siempre defendimos las instituciones de la democracia. Por un tema generacional ambos habíamos sufrido censuras y persecuciones y sabíamos, en carne propia, que podíamos señalar a diputados y funcionarios, pero rescatando siempre la función de los poderes del Estado. Tato nunca tuvo un discurso golpista o destituyente. 

En los monólogos nos limitábamos a relatar lo que pasaba, lo que se podía leer en los diarios, lo que todos sabían. La diferencia es que lo decíamos en forma más llana, más clarita, sin tantas vueltas, llamando a las cosas por su nombre. Mejor dicho, por el nombre que le daban en el barrio y que todos entendían.

Gracias a la tecnología hoy es posible seguir viendo y escuchando a Tato a través de las repeticiones y, fundamentalmente, de Internet. Es entonces que mucha gente habla de la vigencia de las cosas que decíamos. Pero, la vigencia no es del discurso de Tato, sino de la persistencia de algunas malas costumbres de nuestra dirigencia, -políticos, empresarios, sindicalistas y del establishment en general- que se resisten a cambiar.

Aunque algunas cosas están cambiado. Por ejemplo, con Tato hablábamos mucho de los jubilados que en esos años pasaban por uno de sus peores momentos o de las ventas -en realidad regalo- de las empresas del Estado o de la deuda externa. En estos tiempos los temas serían otros, pero la lucha de fondo por ver qué modelo socio-económico prevalece, o quien corrompe a quien para lograr sus fines, es siempre la misma, desde Moreno y Castelli, hasta hoy, pasando por Tato Bores, inolvidable actor cómico de la Nación. 

La opción es si los problemas de estos tiempos se quieren mostrar a través de los medios masivos de comunicación -con o sin humor-, o se prefiere esconderlos detrás de la cosa pasatista, como si esos programas no tuvieran, en esa negación, un fuerte componente ideológico. 

¡Quince años, parece mentira! 

Te extrañamos Tato.

Por Santiago Varela (Guionista de Tato entre 1988 y 1993) 

Fuente: Revista 7DÍAS/ElArgentino.Com
Foto: Archivo.

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