Chavela Vargas: " Ya no hay compositores"

La cantante editó un álbum de tono autobiográfico, Por mi culpa, y a los 91 años asegura que es difícil encontrar a alguien que escriba buenas canciones. 


"¿De qué cosas me siento culpable? De todas las que pasan en este nuevo disco y, en general, en mi vida. No hago responsable a nadie. Esta es una manera de echarme la culpa por todo lo que hice". 

La voz de Chavela Vargas, al teléfono, desde México, suena lacónica, pero firme. Es que la señora, a sus 91 abriles, no tiene toda la fuerza física que quisiera, pero sí la vehemencia de espíritu que siempre la ha caracterizado.

Todo eso que ha dicho de ella puede ser cierto cuando habla de todo lo que todavía le queda por hacer. 

Chavela es responsable de su último disco, Por mi culpa -que grabó con músicos de varias generaciones, desde Joaquín Sabina hasta el pianista de Pink Martini-, y también lo es de toda su historia. 

De su frontalidad, de sus borracheras, de la bohemia mexicana que recibió a esta costarricense como a una más, de sus amistades más iluminadas (José Alfredo Jiménez, Agustín Lara, Diego Rivera, Frida Kahlo), de su voz enérgica y entrañable.

Chavela es responsable de ser la voz que le cantó a esa "Macorina" que desafió el pudor; la que se puso pantalones cuando todavía no eran cosa de mujeres; la que invocó la sabiduría de los pueblos ancestrales cuando necesitó una cura y la cantora del último trago. 

Fue y sigue siendo, cuando su salud se lo permite, la artista del poncho rojo.

Hace unos meses, cuando algunos de sus achaques le dieron permiso, asistió a la presentación del CD que su compañía discográfica realizó en México: una antología personal de sus canciones predilectas. 

Las grabó en compañía de gente como Sabina, Eugenia León, Lila Downs y la folklorista argentina Negra Chagra. 

Con ellos canta piezas de José Alfredo Jiménez, Alvaro Carrillo, César Isella y Armando Tejada Gómez, y Agustín Lara, entre otros.

¿Seguirá echándose la culpa en próximos discos? 

"Sí, ¿cómo no? Voy a sacar otro ya pronto. Ya estoy buscando repertorio -dice la cantora-. El problema es que no hay compositores. Es difícil encontrarlos. No hay uno al que se le pueda sacar provecho. Tengo que andar yo sola buscándolo. Pero llegará el día en que encuentre un buen compositor. No sé por qué no los hay. No sé por qué no hay uno al que se le pueda pedir una o dos canciones".

-¿Qué tipo de canciones está buscando actualmente? 

-Las de mi repertorio, la canción mexicana, la de la música nuestra, simplemente.

Evidentemente, para su último disco, Chavela Vargas buscó intérpretes de los más variados. 

Incluso, lejos de querer hacer esos discos de duetos con personalidades famosísimas, excepto por algunos nombres como el de Sabina, quienes la acompañan en Por mi culpa, no son artistas de popularidad mundial.

"Porque eso no era lo importante -aclara-. El talento se demuestra cantando. Lo han demostrado así. Y creo que yo también. Vamos a ver qué pasa; hace unos pocos meses salió el disco".

Algunas cantantes, como Lila Downs y Concha Buika, recibieron la bendición de Chavela. Incluso a Buika la nombró su sucesora. "Le ha ido muy bien cantando mis canciones. Y espero que así le vaya a Lila Downs, porque la quiero mucho también. Hay más gente joven, que todavía no se ha lanzado. Pero la estoy esperando. Y si no aparecen, los lanzaré en mi próximo disco".

Chavela parece estar bastante en sintonía con artistas de las más jóvenes generaciones o, al menos, mucho más conectada de lo que puede estar una persona que ya pasó los 90. 

Una de las curiosidades de su nuevo disco es el hecho de haber convocado al pianista de Pink Martini, Thomas Lauderdale. "Me lo presentaron, lo conocí y lo metí en el disco. Y creo que salió muy bien lo que hicimos". 

Fue pura intuición la de Chavela.

En su disco, hay un tema que comparte con Negra Chagra. "La quiero mucho. Somos muy amigas. Es una cantante extraordinaria. Posiblemente, la vuelva a convocar para un próximo disco, aunque eso no es algo en lo que esté pensando ahora. Tengo que pensarlo con mucho cuidado."

El tema que interpretan juntas, de Isella y Tejada Gómez, es "Canción de las simples cosas". Esa que dice: "Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas".

-¿Dé qué cosas se despidió? 

-De esas que al final se vuelven grandes porque llegan al alma. Esa es una canción maravillosa. Las pequeñas cosas son un saludo en la mañana. Un saludo que, en vez de andar con la cara larga, dice: "¿Cómo ha amanecido tu corazón hoy?". Ese es un saludo muy dulce. Esa canción dice entre líneas todo eso. Y hay mucho para decir: por eso es que me pregunto dónde hay compositores.

-¿Es posible que el ego tenga que ver con el deseo de seguir grabando, a pesar de que ya tiene tantos discos publicados, tantas cosas dichas? 

-No. Es trabajo, es creación. Es hacer algo. Yo siempre ando buscando dónde están las canciones. Así es como se llevan a cabo las cosas.

- Además de grabar discos, ¿volverá a cantar sobre los escenarios?

-¿Cómo no? Claro que sí. Ya verá como un día de estos me aparezco por ahí. Adoro la Argentina; vamos a ver si puedo volver. La última vez estuve en el Luna Park; fue un recital muy bonito.

-Recuerdo que fue un recital a beneficio. Más allá de la música, ¿qué cosas de la actualidad social y política la afectan? 

-La política, no. Yo soy de las personas que no se meten en política. Soy cantante. No pienso intervenir en eso, aunque respeto mucho a los políticos; es su oficio; yo tengo el mío. Por ahí, vamos en paz.

Las voces herederas del canto

Chavela Vargas dio su veredicto en más de una ocasión acerca de sus herederas: la española Concha Buika y la mexicana Lila Downs. "Ya puedo descansar en paz", bromeó al respecto días atrás.

"Es una responsabilidad muy grande -aseguró Lila cuando le comentaron las palabras de Vargas-. Le decía a mí mamá: «Tendré que comprarme una pistola y aprender a apuntar». Porque eso me falta de ella".

Y si bien Buika sostuvo recientemente que no quiere parecerse en nada a Vargas, concluyó: "Lo digo con todo respeto hacia mi mamá Chavela, porque es un ser inconmensurable. Sólo que me ha costado tanto parecerme a mí".

Por Mauro Apicella LA NACION

Fuente: Diario LA NACION/LaNacion.Com
Foto: Archivo.

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