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25 años no es nada

A partir de hoy se exhibe otra vez en la Argentina “Volver al futuro”. Aquí, la crítica que  publicó Newsweek en EE. UU., en 1985, cuando se estrenó la película.


Podríamos decir que si mezclamos la teoría de la relatividad de Einstein, el complejo de Edipo de Freud y el humor una comedia estadounidense de los ‘60, tendríamos “Volver al futuro”. Pero la película es mucho más que eso. El director Robert Zemeckis, los escritores Zemeckis y Bob Gale, y el coproductor ejecutivo Steven Spielberg (sí, de nuevo Spielberg) lograron darnos la comedia más inteligente, encantadora y divertida de los últimos años. Ésta es una película que realmente apunta a esa audiencia que rara vez se tiene en cuenta, la familia. Tal vez suene un poco raro decir eso, sobre todo cuando una de las frases clave de la película (y una de las más graciosas) es “¿Estás insinuando que mi mamá se siente atraída por mí?”.

La premisa es simple: Marty McFly (Michael J. Fox), el chico bueno de Hill Valley, se mete en la máquina del tiempo de su amigo, el científico (no tan) loco “Doc” Brown (Christopher Lloyd). Marty viaja al pasado, treinta años atrás, y aparece en el año 1955. En la inocencia de los cincuenta, el Marty de 1985 -con sus calzoncillos Calvin Klein- da la imagen de chico rebelde y hace suspirar a más de una, entre ellas, a Lorraine Baines (Lea Thompson), la chica de 17 años que décadas después va a ser su madre. ¿Pero cómo? Si Lorraine está enloquecida con Marty y ni se acuerda el nombre del torpe George McFly (Crispin Glover), el futuro padre de Marty...


Pasmado por la situación, Marty se ve obligado a hacer de casamentero para juntar a sus padres. Y para lograrlo, va a tener que ayudar a George a superar su timidez y lograr que Lorraine mire con otros ojos a ese chico con gomina en el pelo que ella considera un perdedor. De por sí, el planteo de la película ya es inesperado y graciosísimo, pero Zemeckis y Gale realmente se lucen con el guión. Es increíble: cuando uno piensa que ya no quedan chistes sobre el viaje en el tiempo, la película tiene salidas inesperadas, ingeniosas, sorprendentemente lógicas y muy cómicas. “Volver al futuro” es una verdadera comedia estadounidense que tiene un toque de magia digno de Preston Sturges y Frank Capra.


Zemeckis y Gale juegan con los rasgos característicos de la cultura estadounidense con una maestría admirable. Marty lleva su guitarra roquera y todo el estilo de los ochenta a un baile de los cincuenta y revoluciona la historia de la música sembrando la semilla del rock en un grupo de músicos negros. La máquina del tiempo es un auto DeLorean, con lo cual el diseño extravagante de ese modelo por fin tiene un uso práctico. Thompson y Glover (ambos de veintitantos años) interpretan a los padres de Marty, de adolescentes y de adultos, con gran carisma, y Fox es perfecto como su hijo y mentor. En cierta forma, la relación más simpática es la de Marty y el alocado doctor Brown, un papel en el que Lloyd despliega excentricidad y ternura. De hecho, “Volver al futuro” tiene unos cuantos mensajes interesantes y pícaros sobre la naturaleza del amor entre parejas, entre padres e hijos y entre amigos. Incluso sugiere que a menos que el presente acepte el pasado, puede no haber futuro. ¡Bastante profundo!


Irónicamente, Bob Zemeckis comentó que el film fue rechazado por varios estudios porque “no era lo suficientemente provocativo”. El único productor que se mostró interesado fue Steven Spielberg, que ya había apostado a Zemeckis como director en “Locos por ellos”, una película divertida sobre unas fanáticas de los Beatles que no tuvo mucha repercusión. El próximo proyecto de Zemeckis, “Frenos rotos, coches locos”, fue graciosa y atrevida, pero tampoco fue muy popular. Su próximo trabajo como director sería tres años después, cuando el actor y productor Michael Douglas lo contrató para dirigir “Tras la esmeralda perdida”, un verdadero éxito de taquilla. Ahora, con “Volver al futuro”, todo indica que Zemeckis y Gale están en su propia máquina del tiempo y van rumbo a un futuro lleno de éxitos.


Zemeckis, hijo de un matrimonio de clase media de Chicago, siempre amó las películas y se quedó fascinado cuando Jerry Lewis, en una entrevista con Johnny Carson, dijo que estaba enseñando cine en la Universidad del Sur de California (USC). “No podía creer que hubiera un lugar donde te enseñaban a hacer películas”, confiesa Zemeckis. Zemeckis fue a la facultad de cine de Universidad de Carolina del Sur (USC), alma mater de figuras como John Carpenter, John Milius, George Lucas y Caleb Deschanel. “En esa época, la USC no se tomaba en serio la facultad de cine; nos consideraban un grupo de hippies tontos y nos hicieron unas aulas en un establo reformado”, cuenta Zemeckis. “Ahora, Lucas y Spielberg son héroes, y la USC construyó un nuevo edificio financiado por ellos”.


Zemeckis, de 34 años, tiene una mirada penetrante y el entusiasmo de un nene grandote. No hay duda de que su personalidad le ayuda a llevarse bien con los protagonistas de “Volver al futuro”, sobre todo con Fox. “Durante un mes y medio, Michael filmaba la serie ‘Lazos de familia’ durante el día, venía a trabajar con nosotros desde las seis de la tarde hasta las doce de la noche y luego se iba a dormir”, explica Zemeckis, con un tono de admiración.


A Zemeckis y Gale les encanta el tema de los viajes en el tiempo, pero no les gustaba que casi todas las películas del género estuvieran sobrecargadas de efectos. “Un cuento de Navidad
es la mejor historia de viajes en el tiempo porque habla de experiencias de vida y se centra en los personajes. Su próximo proyecto es bastante distinto: una película sobre “La sombra”, un superhéroe oscuro que se popularizó en la época de oro de la radio. “Es una combinación de Indiana Jones y Drácula”, dice Zemeckis. Algunos rumores señalan que Warren Beatty quiere interpretar al justiciero nocturno. Zemeckis no confirma nada pero sonríe con una sonrisa traviesa típica de los chicos. 

Por Jack Kroll.

Fuente: Revista Newsweek de Argentina/ElArgentino.Com
Foto: Archivo.

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